Frente Grande

Salta. Argentina. Bienvenid@ a la Red Social del Frente Grande

publicado en Redacción.

Diego Saravia

Comprender al peronismo fué una tarea cuasi imposible para muchos sociólogos e intelectuales. Por ello trataremos de comprender el pensamiento actual de la militancia peronista de Salta desde una perspectiva política más que sociológica.

El alter-peronismo salteño es mas complejo aún. Por un lado tenemos la constante perdida, cual goteo, de la militancia peronista ante el avance del liberalismo justicialista encarnado en el Menemismo. Desde la salida del grupo de los ocho: Cafiero, Abdala, Alvarez, etc. hacia el Frente Grande, apenas asumiera Menem, se han sucedido varios éxodos. Así aparece el Partido de la Victoria, y ya finiquitado el Menemismo, en Salta, Urtubey, mediante la "lista 41", donde entre otros grupos peronistas participó el llamado "Peronismo al Frente".

El fenómeno Menemista y su expresión Salteña, el Romerismo, encarnaron un proceso de "modernización" notable en la política de Salta. Este fenómeno, sobre todo en Roberto Romero, tuvo una componente popular importante porque se opuso a los tradicionales factores conservadores de la política Salteña. El liberalismo para Salta constituyó una corriente de aire fresco ante las tradiciones conservadoras (que hoy vuelven con inusitada fuerza). Así se explica la salida del Justicialismo hacia el Partido de la Victoria de San Millan, Cornejo, Vilariño, Marocco, etc., vinculados más a la derecha conservadora del Justicialismo y nunca completamente integrados en el llamado Romerismo. Hoy surge un nuevo partido de las cenizas del Partido de la Victoria local. Habrá dos: el oficial de Vilariño y Marocco con su aliado estratégico Morello y el de los "Leales" que contendría en gran medida a la militancia del Interior.

Romero Padre dio lugar a su hijo, y tras los 12 años de Juan Carlos Romero el surgimiento de nuevos ricos y el agotamiento del modelo liberal diluyeron el proceso modernizador, transformándolo en un mecanismo para exportar recursos naturales y construir fortunas con los servicios públicos, dejando un tendal en el pobrerío y las villas de Salta.

Así las cosas, las últimas elecciones nos encontraron con un modelo modernizador local agotado, con la expectativa de cambio nacional construida sobre el crecimiento económico del comercio y la industria y con una nueva construcción electoral de Juan Manuel Urtubey. Esta construcción útil a los efectos de sortear las difíciles internas partidarias, siguió reglas arriesgadas desde lo político, como salir del Partido Justicialista que lo creo, pero manteniendo, vía lista 41 el mensaje peronista. Así se profundizo el éxodo del Partido Justicialista. Numerosos militantes peronistas vieron natural votar a otra fuerza política en la Provincia. Así la lista 41, construida sobre el Frente Grande, en las ciudades más dinámicas se constituyó en la segunda fuerza política luego del PJ, y a nivel provincial quedo tercera apenas detrás de la Alianza conservadora PRS-PV. Con la suma de estos actores y otros menores, Urtubey, por escaso margen, derrota a Wayar, exclusivamente en la categoría de gobernador. Kirchner y Romero, líderes tanto de Urtubey como de Wayar quedan como referentes indiscutibles en la Nación y Salta respectivamente.

En Salta, y en el País, los procesos de cambio continúan. Por un lado los terratenientes (grandes y chicos) logran efectivamente frenar la construcción industrialista de Kirchner mediante la histórica votación en el Senado de la Nación. Allí Romero definitivamente asume su neo-conservadurismo de nuevo rico y vota contra el proyecto Kirchnerista, junto con los renovadores y otros. Así el crecimiento nacional se enlentece y el poder comienza poco a poco a retornar a los sectores conservadores del país. La primavera Kirchnerista llega a un techo momentaneo en el marco del caos financiero internacional. Toda esta situación facilita en Salta a Urtubey completar su proceso de retorno al PJ, luego de haber ganado la interna por afuera.

Pero aquí llegamos a la pregunta del millón en estos días de la política salteña. ¿Que harán los militantes peronistas? ¿Será tan facil mover los votos de un partido a otro y luego lograr que vuelvan? Una vez abierta la caja de pandora, al cerrala, ¿quedará llenita o vacia? ¿La especulación partidaria, los acuerdos cupulares y discretos arriba, que depararán abajo, en la militancia?

Porque para mucho peronista su ruptura con el PJ, no fué sólo una operación electoral interna. Fué algo mucho mas profundo, la esperanza de un proceso de cambio y la decisión política de construir un nuevo camino. Arriesgaron su afiliación, su historia, su espectativa; ganaron y luego vieron con mucha desilusión las primeras acciones del nuevo gobierno. Apostaron a Urtubey, que hoy parece mas un tigre de papel, que un nuevo lider Peronista.

Por otro lado los que apoyaron a Wayar también lo vivieron como un proceso de cambio, Wayar también propuso darle fuerza a lo social. Esos militantes perdieron y en cierta forma asumieron que Urtubey conduciría el cambio. Muchos también ven como una desilusión que el nuevo gobierno no lo realice.

Es natural que mucha militancia del PJ no se plantee volver, y muchos otros piensen en irse, y así el proceso de goteo continua.

¿Para qué volver a un PJ defasado en el tiempo, con una conducción política inmovil y con un proyecto oligárquico? El paso de retorno de Urtubey parece un salto al pasado. En todo caso un asalto a mano armada de los ex-romeristas al gobierno. Un abrazo de oso, sin destino.

No hay olor a pueblo en esta construcción. Mucha militancia construirá su Peronismo en otro lado.

Así pues, no parece probable que en la proyectada interna del PJ para abril los urtubeistas que den la lucha interna (que no supo, quiso, ni pudo dar Urtubey en su momento) cosechen muchos cargos. Urtubey es prescindente. Allí los estarán esperando los leales que ganaron capital, de la mano de Miguel Isa. Allí Romero estará firme garantizando sus espacios, Urtubey está acomodado, pero no los de abajo, que siempre pierden en estas operaciones. Pobre papel para Nora Gimenez y otros si lo intentan.

Pero mas allá del destino de los dirigentes, lo interesante es saber si la militancia peronista salteña volverá a sentir al PJ como su instrumento electoral. Nunca el peronismo tuvo como eje de su construcción al Partido, que sólo fue una rama de su movimiento. Esta vez parece que lo será menos. Sospecho que pasada la interna justicialista el desbande será mayusculo y Salta tendrá una importante reconstrucción de su política. Mas allá de pronosticarlo lo importante es vivirlo y ayudar a un proceso que debiera permitir a los militantes populares construir estructuras políticas y partidarias que expresen sus necesidades, la de los pobres y excluidos. Que vayan por lo nacional y lo popular, que cumplan el papel histórico del Peronismo en la construcción de la seguridad social, las escuelas, los hospitales públicos, los barrios populares, etc. Un proyecto Industrial que intenta reconstruir Kirchner. Ni Romero, ni su ahora reconocido sucesor Urtubey, parecen destinados o interesados en lograrlo. Quizás los movimientos sociales tengan la palabra. Quizás el goteo termine siendo una catarata. Hora de testimonios y actitudes.

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